Diseño de producto
De la idea al objeto: materiales, formato, packaging y ficha técnica lista para producción.
Puedo ayudarte a resolver una necesidad puntual, o trabajar varias áreas en conjunto cuando tu negocio o proyecto necesita una solución integral.
Tocá un servicio para ver de qué se trata
Un proceso simple, para que sepas en todo momento en qué etapa estamos y qué viene después.
Reunión inicial de diagnóstico para entender tu actividad, los desafíos que estás teniendo, y entender el universo de tu actividad o negocio, para diseñar las soluciones.
Con lo relevado, te presento una propuesta concreta: qué vamos a hacer, en qué orden, en qué plazos y con qué costo.
Construyo la solución por etapas y te voy mostrando avances, para que revises y ajustemos sobre la marcha.
Te entrego todo funcionando, con los archivos, accesos y una explicación clara de cómo usarlo.
Después de la entrega sigo cerca para dudas, ajustes y mantenimiento, acorde al plan que elijas.
Todo empieza con una conversación.
Pedir la reunión inicial →Los servicios de arriba son posibles gracias a estas herramientas.
De la idea al objeto: materiales, formato, packaging y ficha técnica lista para producción.
Sistemas que resuelven o facilitan procesos, pensados desde quien los va a usar todos los días.
Composición, tipografía, jerarquía y arte final — con el paquete Adobe: Photoshop, Illustrator, InDesign y Lightroom.
Producto, packaging y piezas modeladas en Fusion 360, AutoCAD y SketchBook, para resolver volumen, encaje y proporción antes de fabricar.
Del arquetipo al manual: logo, paleta, tono y un sistema que se sostiene en todos los soportes.
WordPress + Elementor, WooCommerce, sitios estáticos en HTML y CSS, aplicaciones en Node — y todo lo que construyo con Claude Code como copiloto.
Ver el flujo real de un negocio y ordenarlo: qué va antes, qué depende de qué, dónde se traba.
Webs, apps, plataformas, consolas, videos y piezas gráficas construidas con IA como herramienta de trabajo — Claude Code y VS Code son mi entorno diario.
Lo repetitivo convertido en proceso que corre solo: datos, imágenes, listings, publicaciones.
Nociones de encuadre, apertura y composición visual — para curar la coherencia de una marca, no para armar un set con iluminación.
Investigar temas que no necesariamente conozco de antemano, encontrar la información relevante, contrastarla y convertirla en criterios concretos para diseñar, decidir o construir.
Organizar contenido, funciones y recorridos para que una persona encuentre lo que necesita, entienda qué puede hacer y pueda avanzar sin tener que descifrar la herramienta.
Cada uno arranca por el mismo lugar: qué se traba en el negocio. La pieza que sale es consecuencia de eso, nunca al revés.
El problema. Dependían de terceros para actualizar cada listing. Cada cambio de precio o de foto era un pedido a otra persona, y no tenían control sobre su propia web.
La solución. Una plataforma con panel propio: alta y baja de propiedades, edición de fotos e información, y publicación directa de los listings en MercadoLibre vía API. La inmobiliaria opera sola.
El contexto. Un fabricante europeo de sets de ajedrez vende también en dropshipping: cualquiera puede sumar sus productos a su propia tienda online. Pero no ofrece ninguna forma ordenada de hacerlo.
El problema. Lo que la empresa le entrega hoy a un dropshipper es un PDF de lista de precios poco claro y su propia web, para ir cruzando producto por producto: qué modelo es cuál, qué variantes tiene, cuál está en stock, cuánto pesa y cuánto cuesta enviarlo. Cada persona que quiere vender sus productos rehace ese trabajo entero desde cero.
La solución. Una consola que lee la web y el PDF y los unifica en un solo catálogo —58 modelos, 85 variantes—: agrupa familias, marca disponibilidad, deja elegir qué se vende, gestiona fotos y miniaturas, calcula el envío por zona con excepciones por modelo, redacta las fichas con IA y empuja la selección a WooCommerce como borradores listos para retocar.
Hacia dónde va. Lo que resolví para mi propio caso es, en realidad, el producto que le falta a la empresa: una plataforma donde cada dropshipper tiene su usuario, conecta su tienda WooCommerce o Shopify por API, arma su preselección y la publica en su catálogo con toda la información y las fotos, para después editar cada listing a su gusto.
Iniciativa propia, no un encargo de cliente.

El problema. Querían recibir pedidos sin entregarle una comisión a las apps de delivery, y sin que el pedido llegara desordenado por chat.
La solución. Menú interactivo por categorías con selector de productos y cantidades, que arma un ticket ordenado y lo manda directo por WhatsApp. Cero intermediarios, cero comisión.

El problema. El menú vivía en imágenes de WhatsApp y las reservas del tenedor libre de los miércoles se anotaban a mano.
La solución. Menú online navegable, pedidos armados por WhatsApp y un sistema de reservas conectado al calendario, cruzado con la ficha de Google y las redes del local.
El problema. La segunda edición de una maratón de patín necesitaba crecer de 207 inscriptos a 300–400, con toda su comunicación dispersa.
La solución. Un paquete entero de comunicación: calendario editorial de 55 posts, kit de feed, dossier para auspiciantes y piezas gráficas del evento. Un solo criterio de marca en todos los puntos de contacto.
El problema. Un e-commerce se opera en veinte pestañas: crear el producto en una plataforma, montarle las imágenes en otra, escribir el copy, subir la galería, etiquetar el catálogo, programar el contenido, revisar los números. Todo manual, todo repetido, todo desconectado entre sí.
La solución. Lo que empezó como un script para crear productos en bulk en Printify terminó siendo la consola de mando del negocio: un solo panel donde cada área de la operación es un motor propio, con su terminal en vivo, sus candados de concurrencia para que dos procesos no se pisen, y su parada limpia. El trabajo deja de hacerse a mano y pasa a ser un proceso que se dispara, se mira correr y se corrige.
Marca propia de bebidas probióticas desarrollada en España, sobre un fermento milenario. Identidad, packaging, arquetipo, mascota, catálogo de sabores e I+D del producto. La escuela de producto real más honesta y transformadora que tuve
Otter empezó como una pasión que se volvió una inquietud aparentemente simple…
IdentidadLogo, tipografía, paleta, sistema gráfico, mascota y arquetipo de marca. Un mundo visual completo, no un logo suelto.
RelatoValores de marca traducidos en campañas, guiones y piezas — el paso de la identidad al mensaje.
ProductoI+D del fermento, catálogo de sabores, formato de lata, etiquetas y ficha técnica lista para producción.

Mi formación es en diseño industrial y de producto, y cursé estudios de Máster en ecología industrial y urbana. Ahí aprendí a no mirar un objeto de forma aislada, para analizar el entorno completo: importa cómo se produce, qué materiales usa, quién interviene, qué procesos necesita y qué pasa antes y después de que llegue a una persona. Una mirada sistémica.
Esa forma de mirar las cosas ya estaba en mí antes de convertirla en una forma de trabajar. Mis estudios y mi experiencia profesional terminaron dándole estructura, lenguaje y confianza a algo que ya me salía de manera bastante natural. Con el tiempo entendí que no era una manía ni una forma de complicarme: era, justamente, una de mis principales herramientas. Hoy atraviesa todo lo que hago. Si trabajo en una web, quiero entender cómo llega un cliente hasta ahí y qué tiene que pasar después. Si diseño una herramienta, necesito saber quién carga la información, de dónde sale, qué tarea reemplaza y con qué otras plataformas tiene que convivir.
Más adelante llegaron las herramientas de desarrollo asistido por IA, y mi capacidad de ejecución creció muchísimo. Hoy puedo construir muchas de las soluciones que antes solo podía diseñar, diagramar o especificar.
Como freelancer, disfruto especialmente trabajar con equipos donde ya hay personas, procesos y herramientas funcionando. Me permite entender cómo se organiza el trabajo en la práctica, detectar qué se puede ordenar, simplificar o mejorar, y construir soluciones más ajustadas a esa realidad.
También me expone a industrias, dinámicas y formas de trabajar nuevas. El equipo aporta el conocimiento profundo de su negocio; yo sumo una mirada externa, diseño, estructura y tecnología para ayudar a resolver una parte concreta.
Esa combinación entre aportar, entender y seguir aprendiendo es una de las cosas que más disfruto de trabajar como freelancer.